PROCLAMA FINAL DEL CONGRESO
Bajo el amparo maternal de María del Rosario de San Nicolás, del 18 al 20 de agosto, vivimos el Tercer Congreso Misionero Nacional, participando del mismo alrededor de 1400 congresistas llegados de todas partes del país.
Con sencillez de corazón, oramos, celebramos y reflexionamos, tomando conciencia de que Pentecostés continúa, pues el Espíritu Santo guía la misión de la Iglesia que, anuncia, celebra y sirve. Escuchamos la voz del Espíritu llamándonos a ser discípulos misioneros de Jesucristo; sentimos que Argentina debe responder a su voz, yendo por todo el mundo a hacer nuevos discípulos misioneros.
Esta misión debe brotar de un encuentro profundo, personal y comunitario con el Resucitado, de un apasionamiento por el Reino y una compasión por las necesidades de nuestros hermanos, siguiendo la pedagogía de Jesús que privilegia su presencia entre los pobres, escuchando y sirviendo a todos.
Concientes de que la Iglesia es por naturaleza misionera, y que la fe se fortalece dándola, nos comprometemos, e invitamos a todos a unirnos a los frutos de este Congreso, impulsando a nuestras comunidades a un estado permanente de misión, como se nos invita desde la V ª Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Aparecida.
Que Jesús, Misionero del Padre y Señor de la Vida , acompañe en nuestro caminar.
En San Nicolás de los Arroyos, a los 20 días del mes de agosto de 2007 |