ORGANIZACIÓN Y ANIMACIÓN DE LA

ADOLESCENCIA MISIONERA

Para poder hablar de la Adolescencia Misionera es necesario ubicar ante todo el protagonista, el destinatario de esta pastoral: el adolescente.

EL ADOLESCENTE Y EL ADOLESCENTE MISIONERO

El adolescente es el hombre o la mujer que quiere despertar a la vida, por eso es soñador y quiere pertenecer a alguien o a algo.

Está en la edad de la razón, del saber, de las comparaciones, en la edad activa, en la edad social. La personalidad formada en la primera infancia tambalea y se reconstituye. El interés sexual prima por sobre muchas otras cosas.

La necesidad de diferenciarse del otro, la rebeldía con respecto a todo lo acordado, el desinterés, la irresponsabilidad e inconstancia, son algunas de las características del adolescente. Esta es la edad de la patota, de los fanatismos, pero también del escepticismo (todo vale)

Es el momento de la curiosidad, de la buena memoria, de dar a los adolescentes las enseñanzas prácticas de cómo dirigir una reunión, elaborar una cartelera, cooperar en su familia. Socialmente le gusta buscar amigos.

La vida se presenta siempre ante el adolescente como un desafío que lo llena de tensiones. Fluctúa fácilmente entre el placer y la tristeza, entre esperanzas y miedos.

Al adolescente lo motiva mucho “un compromiso laboral” que lo tenga al servicio de un grupo o en actitud de esfuerzo por una causa noble porque lo hace sentir fuerte y capaz de comprometerse con algo o con alguien.

En el aspecto religioso puede suceder que el joven adhiera completamente y se canalice toda su energía en él, como que lo abandone y se pierda completamente del mismo. Trabajar con el adolescente implica construir sobre sus intereses y su realidad. Estar atento a sus necesidades y tenerlo en cuenta en el camino de su formación y el crecimiento de su fe.

El adolescente (varón y mujer) en esta etapa necesita trabajar en algo concreto y atractivo. Dispone de tiempo y es solidario por naturaleza. Presentarle la alternativa de poder actuar, es tarea del animador. La vocación, la elección de un estilo de vida, deben trabajarse en esta etapa fuertemente.

El animador de adolescentes, debe tener una personalidad firme que no se confunda con la de ellos mismos, debe destacarse y ser ejemplificador, testimonio vivo de lo que predica, demostrando que esto que se anuncia es posible vivirlo.

El adolescente misionero conserva las mismas características de cualquier adolescente, sólo que ha optado preferencialmente (en un primer momento) por Cristo en quien ha descubierto mejor su propia identidad y ha encontrado en la Iglesia a través de su grupo (que es misionero) el sitio adecuado para poner al servicio de los demás sus propias capacidades.

 

¿QUÉ ES LA ADOLESCENCIA MISIONERA?

Es un puente entre la Infancia Misionera  y la Juventud Misionera, o los Grupos Misioneros (ese puente muchas veces queda vacío en nuestra pastoral). Forma parte del camino de la Infancia Misionera. Por tal motivo se integra mencionada pastoral a la Obra Pontificia de la Infancia Misionera: INFANCIA Y ADOLESCENCIA MISIONERA (IAM).

Esta pastoral exige seguimiento y acompañamiento para que el adolescente vaya haciendo opciones fundamentales y ante todo opciones misioneras. Por eso es un PROGRAMA-AYUDA al adolescente a descubrirse más como persona y a ubicarse en la Iglesia como un ser que tiene valores y liderazgo-servicio.

La ADOLESCENCIA MISIONERA es una experiencia que ayuda al adolescente a buscar su propia identidad, a desarrollar su personalidad, a superar la crisis del crecimiento y a madurar misioneramente en el aspecto de ser capaz de leer el evangelio y compartirlo con actitudes y de palabra a los chicos de su misma edad y sobre todo a continuar siendo misionero con visión universal en unas acciones concretas como son su oración, su apostolado y su forma de ser.

 

OBJETIVOS Y METAS DE LA ADOLESCENCIA MISIONERA

Objetivo General: Comprender, vivir y proyectar la realidad adolescente cristiana y misionera para cumplir mejor el servicio evangelizador.

Objetivos Específicos:

  • Asumir el llamado personal que Dios ha hecho aceptando el reto de ser testigo y servidor de la comunidad.
  • Fortalecer el compromiso misionero para ser apóstoles en el propio ambiente y más allá de las fronteras.
  • Conocer el camino de la Juventud Misionera (Grupos Misioneros u otros movimientos eclesiales con espíritu misionero) para integrarse progresivamente en ella.

Metas (Que el adolescente...):

  • Comprenda que el amor es la clave del Evangelio.
  • Descubra que la amistad es una parte fundamental para la construcción de la personalidad.
  • Sienta la vida como algo positivo, el gozo de existir, la satisfacción de estar en el mundo y de colaborar con las demás personas desde su propia realidad y originalidad.
  • Se observe a sí mismo y descubra sus valores personales y originales y también sus propias limitaciones.
  • Crezca en  el espíritu misionero universal.
  • Se sienta una persona llamada, amada y útil que es capaz de ejercer su misionariedad al servicio de los más necesitados en la Iglesia Local y Universal.

 

¿QUÉ HACER CON LA ADOLESCENCIA MISIONERA?

Es una necesidad y una petición del Papa Juan Pablo II de acompañar este grupo social y eclesial. No podemos seguir dejándolos solos. El que hacer nos lleva a estudiar más a fondo la situación de nuestros adolescentes, su psicología, sus costumbres y actitudes, sus intereses, etc., para producir elementos que salven a este grupo.

Las Obras Misionales Pontificias (OMP) en la IAM presenta un servicio de ANIMACIÓN, ESPIRITUALIDAD, PROYECCIÓN y COMUNIÓN MISIONERA que ayudan eficazmente a la formación misionera de nuestros adolescentes. Todo esto para que VIVAN SU EXPERIENCIA DE IGLESIA Y REALICEN SU PROPIA MISIÓN.

Además, se realiza la ESCUELA DE LIDERAZGO MISIONERO DE ADOLESCENTES (ELMA) que los prepara para ser AUXILIARES MISIONEROS de los animadores hasta que tengan la edad y la maduración necesaria para ser animadores.

Es importante recalcar este punto. Los adolescentes deben estar preparados para afrontar este servicio misionero. Deben sentirse seguros y jamás, como tampoco los animadores, deben improvisar. A los adolescentes no se les debe improvisar nada ni acostumbrarlos a la inmediatez; se debe programar con ellos y para ellos las actividades formativas de carácter personal, psicológico y misionero. Es deber del animador acompañar este camino de crecimiento personal y de su apostolado misionero.

Muchos adolescentes luego de permanecer en la IAM deciden continuar su labor misionera en la Obra pero como animadores. Esto es muy importante y muy necesario por nuestro realidad. Pero no debemos olvidarnos uno de los objetivos de la IAM: “Promover las vocaciones misioneras”.

Los animadores deben promover en los adolescentes las vocaciones misioneras. Se debe abrir un panorama de posibilidades que les permita discernir el llamado de Dios a la actividad misionera para toda su vida. Puede ser, como mencionamos anteriormente, que se sienta llamado/ a a seguir trabajando en la IAM, pero también ha de ser factible que quiera integrar un Grupo Misionero (o cualquier otro movimiento o institución eclesial) y vivir su espíritu misionero como laico/ a, o consagrar su vida entera y por toda su vida a la misión como religioso/ a, y porque no integrarse (cuando su edad se lo permita) al clero diocesano.

Es deber del animador no descuidar estos aspectos y que por su necesidad retener a los adolescentes como animadores de la IAM.

 

FORMACIÓN DE LOS ADOLESCENTES MISIONEROS

Para alcanzar las metas que se propone la Adolescencia Misionera como servicio a la Iglesia, la formación de sus miembros gira en torno a desafíos:

Ayudarlos a pensar en el futuro: esto es orientar el presente e invitar a hacer esfuerzos en el trabajo de cada día sugiriendo caminos para realizarse como persona, cultivando pacientemente las cualidades y pensando en el modo de hacerlas provechosas en el provenir.

Ayudarlos a servir a los demás: el adolescente tiene que salir de sí mismo incluso de sus propios gustos e inclinaciones aunque le cueste sacrificio. El hecho de ayudar a otros permite madurar más rápidamente y mejor.

Ayudarlos a cultivar los valores trascendentales: porque es precisamente el mejor modo de dar sentido a las utopías que espontáneamente surgen en la vida del adolescente; se orientan los pensamientos hacia riquezas interiores que elevan la sensibilidad proyectando la personalidad hacia lo que está más allá de los sentidos.

Hablando de la parte misionera, la adolescencia misionera sigue el proceso formativo dentro de la IAM:

  1. La animación: para despertar, avivar y sostener el espíritu misionero universal.
  2. La formación: por medio de la cual los jóvenes llegan a vivir y a sentir como Jesús.
  3. La organización: es necesario integrarse en la pastoral misionera para beneficiarse de los servicios y aportar lo que sea necesario.
  4. La cooperación: es la contribución particular a la causa misionera de la Iglesia. Se nos propone cooperar en tres formas:
  5. Cooperación espiritual: testimonio, oración y sacrificio.
  6. Cooperación material: ayudando a que los misioneros tengan con qué atender las necesidades.
  7. Cooperación con el propio servicio misionero: ir a la misión y enviar misioneros.

 

MIEMBROS DE LA ADOLESCENCIA MISIONERA Y PERFIL DE SU ANIMADOR/ A

La Adolescencia Misionera es para todos los adolescentes entre 13 y 17 años. Pueden ser adolescentes que hayan realizado sus primeros pasos desde chicos en la IAM o que se integren, por su deseo personal, al grupo de los adolescentes misioneros. Es bueno y muy importante trabajar con ellos de manera de darle un espacio de crecimiento personal y comunitario en donde se logre HACER UN AMIGO MÁS PARA NUESTRO AMIGO JESÚS y HACER QUE OTROS SEAN AMIGOS DE JESÚS.

La Adolescencia Misionera subsistirá siempre que haya animadores que sean capaces de servir a este sector de la sociedad y sean pacientes en el seguimiento de cada uno de sus miembros.

Un perfil del/ la animador/ a de los adolescentes misioneros, asimilado del sistema preventivo de San Juan Bosco sería una persona que...

  1. Quiera a los adolescentes.
  2. Se dedique permanentemente a la animación de su grupo de adolescentes.
  3. Se forme en la acción que implica seguimiento, acompañamiento, caminar con ellos.
  4. Su actuar proporcione medios que les hagan reflexionar y sobre todo construir con ellos caminos.
  5. Al caminar con ellos no demuestre cansancio, ni rechazo, que estimule mucho, dando responsabilidades.
  6. Los ayude a tener en cuenta su pasado, a saber vivir su presente y se proyecte al futuro desde la perspectiva del Evangelio.
  7. Canalice el potencial del servicio propio de los adolescentes hacia los hermanos más alejados de Dios y de la Iglesia.

 

ACTIVIDADES SUGERIDAS PARA LA ADOLESCENCIA MISIONERA

De manera de ser fiel a lo expuesto con anterioridad, se presenta lo siguiente como actividades sugeridas que seguramente serán enriquecidas por propuestas personales y comunitarias de ustedes:

  • Misión concreta en el barrio y lugares más alejados.
  • Campañas solidarias.
  • Sostenimiento material y visita de alguna institución.
  • Acompañamiento a los niños de la IAM.
  • Perfilamiento de posibles animadores (auxiliares).
  • Participación en diarios locales, parroquiales, programas de radio, etc.
  • Ejemplos y testimonios misioneros.

 

LO PROPIO DEL EQUIPO O SECRETARIADO DIOCESANO DE LA IAM

A dicho equipo se encomienda, desde el Secretariado Nacional, las siguientes responsabilidades:

  • Visitar a los párrocos y a los grupos de adolescentes ya constituidos.
  • Presentar propuestas misioneras aprovechando los momentos fuertes eclesiales y de carácter juvenil: Pascua, Pentecostés, Navidad, fiestas de la Virgen, etc.
  • Conocer la metodología de la Escuela con Jesús y las características propias de los adolescentes para su mejor aprovechamiento.
  • Realizar la Escuela de Liderazgo Misionero de Adolescentes (ELMA) en su diócesis (o a nivel regional) propuesto por la IAM.
  • Celebrar la JORNADA NACIONAL DE LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA MISIONERA (4to. domingo de Agosto).
  • Apoyar el DOMUND: Domingo Mundial de las Misiones (2do. domingo de Octubre).
  • Dar a conocer la IAM y acrecentar la cooperación espiritual y material sobre todo en el mes de Agosto.
  • Prestar los servicios propios de los adolescentes: campamentos, convivencias, peregrinaciones, etc.

  

Lo que resulta más sorprendente (en el adolescente) es su facilidad para elaborar teorías abstractas. Hay al algunos que escriben y crean una filosofía, una política, una estética o lo que se quiera. Otros no escriben, pero hablan. La mayoría de ellos incluso hablan muy poco de sus propias producciones y se limitan a rumiarlas de forma íntima y secreta. Pero todos ellos tienen teorías o sistemas que transforman el mundo de una u otra forma”.

Jean Piaget de “Seis estudios de psicología” (Barcelona, 1975)

IÓCESIS

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29 Enero, 2008 10:29 AM